Como bien indica el título, este fin de semana ha sido bastante bizarro, lo que significa que también ha sido muy, muy divertido, adoro lo bueno, bonito y bizarro, y además, ya que estamos, donde hay “frikismo” hay alegría. Tras esta aclaración, procedo a hacer un pequeño resumen de lo que ha sido este fin de semana.
El viernes por la mañana fui con Itxas a Castro, yo 30 minutos más tarde por falta de tiempo y esas cosas, pero bueno, más o menos a la par. Aquella tarde teníamos que grabar la serie aquella que tenemos entre manos de la que os hablé en el resumen anterior. Aquella mañana símplemente, leimos el guión y se grabaron algunas escenas en las que no hacíamos falta. Tras la lectura, subimos a mi casa a dejar las cosas para el fin de semana, llamamos a Telepizza y comimos en plan camping en la terraza, con un “agradable” fondo musical trompetero ofrecido por el niño de los vecinos.
Nada más comer había que irse pues andamos ajustados de tiempo y la serie estará lista, esperemos, que para la semana que viene, ese es el objetivo al menos. Al llegar a Sámano, Itxas se vistió de vampiresa y y estabamos listos para rodar, agujerearle el jardín a Jon Ander y hacer maravillosas tomas falsas… Más tarde llegó el momento en el que yo misma me tenía que vampirizar… pero no me podía meter las lentillas ni para atrás… lo logré cuando ya teníamos que recoger y ya pues me las dejé puestas, después de todo lo que me costó…
Una vez recogimos los bártulos, nos preparamos como pudimos para la noche y cenamos fuera… fuimos rumbo al pueblo donde eran las fiestas del Coso Blanco, ya sabeis… Fuegos artificiales, carrozas de papel maché y mucho mucho brillo… y lo mejor de todo, orquestas de pueblo. Si, no hay nada mejor que una plaza, un escenario y un trio compuesto por un hombre de blusas de raso púrpura tres tallas más pequeñas, y dos chicas en pantalones de cuerto y camisetas de escotazo delantero y trasero, muy embuchadas ambas, por supuesto, cantando desde cumbias que no se las sabe nadie, pero tienen letras tan geniales que no puedes evitar desplegar tus dotes de bailarín casual, desde el movimiento de pies que se adapta a todo, hasta el agarraó volatinero… hasta clásicos Italianos, canciones del año la polka, etc…
Hasta que no se fue la orquesta, no nos fuimos nosotros, ¡cómo íbamos a perdernos aquello! Y dando un paseo, volvimos a casa.
A la mañana siguiente, estaba mi prima y sus amigas también en la casa y me invitó a comer en la suya para que no tuviera que cocinar ni nada, así que luego llamé a Jon Ander y fuimos juntos para nuestro querido parque Chinchapapa. Nos metimos al tren por que llovía algo y ahí esperamos a Laura, Paloma y Jonan. Al poco tiempo nos cansamos del frío y la lluvia y subimos a mi casa a jugar al Trivial Pursuit y a mi incompleta “La herencia de tia Ágata”. Nada mejor para pasar la tarde, juegos de mesa y palomitas… claro, es que si no hay más…
Esa noche se quedó Paloma a dormir y no teníamos otra cosa que hacer que ver la película de Antena 3, “Dos rubias de pelo en pecho”. Nos dejó entre conmocionadas y aturdidas con dejes de esquizofrenia, y es que no es para menos. Y es que no me di cuenta de que estaban dando Kill Bill hasta que casi estaba acabando y quería saber que pasaba al final con los policías… Después de la película ya pusimos Psych, una serie que empecé a ver hace poquito y oye, que está divertida, así que cuando no tenga nada más que hacer, la veré. De South Park resistimos unos 20 minutos, pero es que estabamos muertas, así que nos fuimos a la cama.
El domingo si que fue un gran día. Levantarse, desayunar, tumbarse, ver la televsión, comer, ver la televisión, vestirse, abrir la puerta a Jon Ander y Laura, ver la televisión… movidito, movidito. Qué se le va a hacer, ya tocaba un día de apalancamiento.
Tras ese día tan… genial, por que si que hubo comentarios chorras para dar y tomar, me fui para casita, ya que hoy tenía que ir a por papeleo universitario y había que madrugar un poquillo y dejar todo hilado…
Os dejo con las fotos:



